Parece que he dejado de escribir, o eso refleja mis escuetas notas, una por mes. Antes la frecuencia era una por semana. Será tal vez porque ya no le encuentro mucho sentido a expresarme en un monitor, o porque todo lo que tengo que decir me lo trago para adentro.
Esta semana tengo que entregar una consigna del taller de escritura y no la he hecho. Y no lo voy a hacer. No me importa. Los golpes que he recibido estos días me hacen extrañar el aburrido bienestar de mi antiguo hogar. Seguro que este diario debe estar resentido conmigo, porque ya no le hablo, le soy indiferente. Ya ni siquiera lo regreso a ver. Y eso que tendría mucho que contarle porque estos días han sido casi los más intensos que he vivido acá desde que llegué. Ha habido amor, desengaño, ilusión, desilusión. Ha sido un mix mortal que casi me hace desear quedarme acá.
Hoy por hoy, parece que mi destino está sellado y no hay vuelta atrás. Solo el engaño de Second Life me da el confort que necesito por el momento. Mi Real Life necesita un tiempo para restituirse porque este avatar le cuesta mucho adaptarse con los otros avatares del resto de este fucking world.
Prometo no dejarte mi diario, como siempre. Prometo lo imposible y nunca lo cumplo.
domingo, 24 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario