viernes, 22 de enero de 2010
04-09-2009
He vuelto. No sé para qué ni cómo, pero he vuelto. Ya me extrañaba a mí mismo. Un mes sin computador me dio un descanso muy merecido de mi dependencia del mundo virtual. De vuelta a la realidad –a la virtual- me encuentro con que había mucha gente esperándome, ansiosa por mi retorno. Halagado por la situación, lastimosamente acompaña mi vuelta una marejada de problemas y contratiempos. Tengo que luchar contra la adversidad en todo sentido: el silencio, la indiferencia, el repudio, la costumbre, el hastío, la desidia, la desilusión, la desesperanza, la decepción. Me han golpeado duro estos días, como nunca se atrevieron a hacerlo. Pero de alguna forma logré sobrevivir y sigo vivo. Prueba de ello es que todavía me quedan fuerza en las manos para escribir desde este teclado que tanto extrañaba. Tres meses y se acaba este lado, presumo. El tan ansiado lado de allá. Es un vaticinio o una profecía, o tal vez una quimera, pero quiero darme plazos para recuperar mi capacidad de volar.
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