
El lado de allá, 29 de Agosto de 2009
Creíste que nunca me animaría a escribirte una carta, y menos para hacerte saber de mis quejas. Pero te equivocaste. Llegó el momento de decirte que has sido una tediosa compañía todo este tiempo, una piedra en mi zapato, una lágrima que nunca se seca. Has opacado por demás mi luz, me has desdibujado la sonrisa, me has desfigurado el rostro del anhelo. Me has dado aire helado para respirar. Aire helado, pero refrescante, no puedo negarlo. Siempre llenaste mis pulmones de hielo, comprimiste mi voz, congelaste mis palabras, inmovilizaste mis sentimientos. Pero también oxigenaste mi libertad, que me permitió encontrarme con el confort inigualable de la soledad: esa utópica sensación que todo mundo la posee y nadie la sabe utilizar.
Te acuerdas cuando, juntos tomados de la mano, me obligaste a buscar un árbol para colgarme y en ese afán de búsqueda me hiciste recorrer tantas plazas, parques, jardines, salas de cine, y teatros de la gran ciudad? Tantos buenos momentos de tristeza, desidia y miseria. Sin ellos jamás hubiera creado estas manchas escritas en el papel, muestra clara de mi torpeza por comprender la vida. Me hiciste desviar la mirada de las cosas que amaba y las tenía a mi alcance, sólo por darme el mórbido gusto de extrañarlas.
Seguro que si vos no fueras mi tormento viviría feliz...mente aburrido.
Adiós, Melancolía. Adiós
2 comentarios:
¿Que hacemos sin este tedio, sin esta amargura que nos vuelve a ratos tan interesantes?, ¿que hacemos sin ese dolor sordo que tenemos como traje del cual podemos desprendernos pero lo tenemos como favorito? hay que colgarlo un rato en el ropero,en tanto que tenemos esta noche, pero siempre tenrlo a la mano.
besos.
brillante Marce, me encantó. Y no, no son flores, solo arrojo verdades.
Saludos, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!
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