domingo, 14 de julio de 2013

One-shot Tarantino

BASTARDOS SIN GLORIA
QUENTIN TARANTINO, 2009

La película se abre en la campiña francesa, donde acude el agente nazi de las SS Hans Landa, un terrible asesino conocido como el “cazador de judíos” y se presenta en la puerta de los LaPadite solicitando información sobre una familia de judíos enemigos del estado, los Dreyfus.  La cordialidad del oficial en su interrogatorio es admirable al indagar poco a poco sobre el hecho de que sus enemigos están escondidos exactamente debajo del entablado de la casa. Basta con mirar el rostro del pobre francés, pálido de terror cuando es descubierto ocultado a sus amigos para protegerlos y resignado al hecho de delatarlos para salvar su vida. 
En este momento, el ambiente en la casa es tétrico y apenas se aprecia una pálida luz que dibuja el rostro devastado del francés, en el cual lo único que brilla son las lágrimas que brotan cuando apunta con el dedo el sitio donde están los escondidos. La sonrisa del oficial Landa irrumpe cuando hace ingresar a sus soldados y disparan salvajemente al piso levantando astillas del entablado. Los Dreyfus acaban siendo asesinados, todos excepto la adolescente Shoshanna que se abre paso entre los cadáveres y emprende su escape hacia campo abierto.
Lo que queda de la escena es un rostro manchado de sangre corriendo por la campiña, un encuadre de la puerta de la casa, su interior oscuro y en la mitad bellamente enmarcado el campo, lleno de color y vida.


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