BASTARDOS SIN GLORIA
QUENTIN TARANTINO, 2009
QUENTIN TARANTINO, 2009
La película se abre en la campiña francesa, donde acude el agente nazi de las SS Hans Landa, un terrible asesino
conocido como el “cazador de judíos” y se presenta en la puerta de los
LaPadite solicitando información sobre una familia de judíos enemigos del estado, los Dreyfus. La cordialidad del oficial en su
interrogatorio es admirable al indagar poco a poco sobre el hecho de que sus
enemigos están escondidos exactamente debajo del entablado de la casa. Basta
con mirar el rostro del pobre francés, pálido de terror cuando es descubierto
ocultado a sus amigos para protegerlos y resignado al hecho de delatarlos para
salvar su vida.
En este momento, el ambiente en la casa es tétrico y
apenas se aprecia una pálida luz que dibuja el rostro devastado del francés, en
el cual lo único que brilla son las lágrimas que brotan cuando apunta con el
dedo el sitio donde están los escondidos. La sonrisa del oficial Landa irrumpe
cuando hace ingresar a sus soldados y disparan salvajemente al piso levantando
astillas del entablado. Los Dreyfus acaban siendo asesinados, todos excepto la
adolescente Shoshanna que se abre paso entre los cadáveres y emprende su escape
hacia campo abierto.
Lo que queda de la escena es un rostro manchado de sangre
corriendo por la campiña, un encuadre de la puerta de la casa, su interior
oscuro y en la mitad bellamente enmarcado el campo, lleno de color y vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario