domingo, 5 de julio de 2009

La Pena Máxima


Pero no saben las que se arman en cualquier cancha. Y si no acuérdensen de los partidos que jugaban cuando eran chiquitos en la calle, haciendo paredes con la vereda. Y se jugó bien, todos lo saben pero no alcanzó para ganar, así que toca definir por penales. Malditos penales. Es ese momento tenaz cuando caminas media cancha, con la barra gritando de todo, al final llegas y está la pelota y vos solos. En frente está el arco y su arquero, enorme bulto parado con la actitud de: "te voy a tapar todo hijuep..."

En la Semifinal de Riobamba le hice el gol, pegándole con efecto y a un lado, pero en la finalísima le pegue tan mal que el arquero gordo y lento me tapó , ese bestia (El No.1) la bajó con una sola mano, sin moverse demasiado.

Nada, luego otro recuerdo: la definición por tiros penales del Campeonato por Navidad 2008 de la obra. La misma situación, solo que esta vez era por una botella de whisky. Yo parado con un paso de viada, y el arco se hizo más pequeño todavía con un albañil que parecían dos, delante de ese arquito en el parque. El desenlace, la mandé afuera (para variar) casi a la mitad de la calle afuera del parque.

Algunos dirán que fue mala suerte o que simplemente no sé patear un penal. Pero la feliz verdad es que en ambos casos gané los partidos, y los dos campeonatos. Como se puede ver, en el tiempo del juego se hace un golazo desde 530 metros desde la mitad de la cancha, colgándola en el ángulo ante el aplauso de todos los albañiles, y en otro caso, teniendo todas las de ganar, tomando una viada bestial y un arco gigante, le tiré a las manos.




Luego aquí me tienen. Tapado la cara con las manos por la verguenza y entreabriendo los dedos, les miro con un ojo. Luego trato de ver si puedo abrir el otro. Si de patear un penal se trata, los desenlaces hasta ahora siempre son iguales, hasta en los video juegos.




1 comentario:

Idealissta dijo...

Bueno, algún defecto tenía que tener usted, no te puedes quejar jaja, en medio de tantas virtudes algo tenía que haber. Un abrazo, mi querido arquitecto/escritor/futbolista (tal vez el orden correcto sea el inverso)